VISITA AL MAR MENOR Y AL CABO DE PALOS

El domingo 10 de marzo dedicamos la última actividad invernal de AHSA a visitar el Mar Menor. Con una fresca y agradable mañana, con viento del suroeste, nos dimos cita cerca de 20 amantes de la naturaleza, que compartimos unas horas disfrutando de los paisajes y las aves de este magnífico paraje de la costa murciana.

Vuelvepiedras en San Pedro (Cristina Martínez)

El recorrido por la mota, convertida en paseo, que separa el Mar Menor de las salinas de San Pedro, nos ofreció una estupenda variedad de aves, comenzamos por una destacada concentración de gaviota de Audouin, con más de dos centenares de aves, aquerenciadas a una de las motas más cercanas a Lo Pagán, con reclamos, carreritas y vuelos, anunciaban el comienzo de su temporada reproductora. Las picofinas, mas escasas, picoteaban dispersas tanto en los charcones salineros como en el propio Mar Menor, en las orillas de éstos encontramos correlimos tridáctilos, vuelvepiedras, algún combatiente y cigüeñuelas. El habitual bando invernal de zampullín cuellinegro había quedado reducido a unas poquitas parejas, en una alejada mota garzas reales y cormoranes grandes reposaban al sol del mediodía, con ellos varias espátulas. En el entorno de las Encañizadas la abundancia de barrillos propiciaba la concentración de limícolas, centenares de correlimos, comunes y menudos, con chorlitejos grandes y patinegros, archibebes claros, chorlitos grises y algunos zarapitos reales.

Combatiente en las salinas de San Pedro (Cristina Martinez)

De vuelta a Lo Pagán, damos cuenta de nuestros bocatas sentados en el murete del canal que desemboca en la playa y nos dirigimos a la Marina del Carmolí. Este precioso saladar costero es  una de las pocas zonas del litoral de este pequeño mar que se ha salvado del hormigón, frente a él reposaban más de un centenar de somormujos lavancos, que dormitaban con el vaivén de la olas del cada vez más intenso viento de poniente, algunos zampullines cuellinegros, una pareja de chorlitejos patinegros en las orilllas, algún charrán patinegro y lejanas gaviotas, es todo lo que nos ofreció esta zona. Nos llamó la atención las aguas turbias que se extendían por el entorno, seguramente relacionada con los vertidos de aguas provenientes de retornos de riegos que vierte en este punto la Rambla del Albujón.

Gaviota picofina en San Pedro (Santiago Bordonado)

Continuamos camino hasta el cabo de Palos, nuestra última etapa, al que acudimos con la intención de observar aves marinas desde este prominente punto del litoral. A la altura del puerto deportivo nos sobrevuela el cuervo desertícola que recala en la zona desde hace varias semanas. El Poniente ya soplaba con fuerza y no facilitaba el rastreo de la superficie marina con los telescopios, pese a ello pudimos disfrutar de la observación de varias decenas de alcatraces, varios grupos de frailecillos, que pasaban a una distancia suficiente para identificarlos correctamente, algún alca, un págalo grande, media docena de pardelas baleares y una pareja de pardela cenicienta. Con el  escenario de los acantilados del cabo y el imponente faro que se alza sobre ellos, nos despedimos emprendiendo el retorno.

Correlimos tridáctilo en el Mar Menor (Cristina Martínez)

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