Al menos 900 grullas muertas por gripe aviar en el entorno de la laguna de Gallocanta

Grulla muerta en Gallocanta (Diario de Teruel)
Grulla muerta en Aragón (Diario de Teruel)

La semana pasada con la llegada de los grandes bandos de grullas comunes migrantes a uno de los principales enclaves ibéricos para la especie, la laguna de Gallocanta,  se comenzó a detectar grullas muertas tanto en el humedal como en el entorno agrícola de éste, habiéndose recogido cerca de 900 ejemplares hasta la fecha. Tras los análisis pertinentes realizados a los cadáveres se ha confirmado que la causa de la muerte es una infección por virus H5N1, conocido comúnmente por gripe aviar.

El inicio de la epidemia se produjo en Alemania donde se han superado los 10.000 casos, iniciando un reguero de grullas muertas en su vía migratoria, a las que hay que sumar las mas de 5.000 aves en Francia y las que se están registrando en Gallocanta de momento. Además se han reportado posibles casos, aún sin confirmar, en Ávila, Badajoz, Toledo y Salamanca.

En 2021 se registró una epidemia de gripe aviar que acabó con la vida de entre 20.000 y 40.000 ejemplares  en el valle de Hula (Israel), en la ruta migratoria oriental de la especie. Y más recientemente en 2023 murieron cerca de 10.000 ex. en Hungría  Este año ha afectado por primera vez a la ruta migratoria occidental.

Grullas muertas recogidas durante la epidemia de 2021
Grullas muertas recogidas durante la epidemia de 2021 en el valle de Hula

En realidad el H5N1 es una cepa de este virus asociado a las aves aunque puede afectar a los mamíferos, incluidos los humanos. El origen de estas epidemias hay que buscarlo en la expansión de las redes mundiales de producción y comercio avícola industrial que ha creado las condiciones ideales para la trasmisión de virus letales como la cepa H5N1. Una vez dentro de las granjas industriales densamente pobladas, el virus puede rápidamente llegar a ser letal y amplificarse. El aire espeso y cargado de virus de las granjas infectadas es trasladado a distancia cuando las redes de comercio mundial propagan la enfermedad a través de diversos portadores: aves vivas, pollos de un día de vida, carne, plumas, huevos o estiércol.

Hay evidencias desde hace años que los focos registrados se inician en granjas avícolas industriales y desde allí se extiende, en este caso que está llevando a la muerte a miles de grullas se ha reportado la muerte de mas de 30.000 gansos de una explotación en Alemania al comienzo de la epidemia. En un comunicado de varias organizaciones ecologistas extremeñas calculan que podría afectar al 10-15% de las aves invernantes, lo que solo en Extremadura podría llegar o superar las 10.000 aves.

Grullas entrando al Hondo de Amorós (S. Arroyo)
Grullas entrando al Hondo de Amorós en febrero de este año (S. Arroyo)

Por último, recordar que hay que extremar las medidas de precaución si se encuentra un ave salvaje enferma o muerta, especialmente las acuáticas que comparten dormideros con las grullas.

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