
Desde hace varias semanas se encuentra sedimentada un águila pescadora en las zonas interiores de las salinas de Santa Pola, pasa la mayor parte del tiempo posada en algunas de las torres del tendido eléctrico que atraviesan esa zona de parque natural. A través de la observación con el telescopio se le intuía que portaba una anilla de PVC de lectura a distancia.

Ayer me la volví a encontrar durante una vuelta por las salinas echando un vistazo a las últimas limícolas migrantes, mientras la observaba descansando en uno de sus habituales posaderos conté con la inestimable colaboración de una de las pesadas gaviotas que normalmente molestan y acosan a las pescadoras en las salinas, haciéndola levantar el vuelo, acercarse hacia la zona donde me encontraba y que sobrevolara a la suficiente distancia para hacerle una foto donde se pudiera leer la anilla. Aunque las patiamarillas son las reinas de la pesadez y el metomentodismo ornitológico, solo superadas a veces por urracas, se trataba de una gaviota de Audouin la que hizo levantar el vuelo a la pescadora.
La pescadora es una joven hembra anillada el 21 de junio de 2025 en el centro de Francia, en una zona del bosque de Orleans, una masa forestal cercana al río Loira, donde hay numerosas lagunas. El nido donde nació se encuentra situado a 1.117 km de su lugar de avistamiento. Al parecer se trata de la primera observación realizada desde su anillamiento.
Es la sexta águila pescadora con anilla de lectura a distancia controlada en el sur de Alicante y la segunda procedente de Francia, un ejemplar nacido también en la misma zona, pero traslocado a Las Landas una región del suroeste de Francia dentro de un programa de reintroducción de la especie. Las otras pescadoras procedían de Alemania (2), Finlandia y Gran Bretaña.
Texto y Fotos Sergio Arroyo Morcillo

