
Un invierno más hemos podido disfrutar de la presencia de varias águilas moteadas (Clanga clanga) en el Parque Natural de El Hondo, desde hace años prácticamente el único espacio natural ibérico donde se produce una invernada regular de esta especie ya que en Doñana y su entorno es menos numerosa y frecuente. En unas pocas semanas partirán un año más a su área de reproducción, un vasto pero muy fragmentado rango territorial que se extiende desde los países bálticos y Bielorrusia hasta el noreste de China y extremo sudoriental de Siberia que alberga una población estimada de entre 1.500 y 4.000 parejas reproductoras, de ellas entre 750 y 1.000 parejas nidifican en Europa, la mayor parte en Rusia. La invernada en Europa se localiza principalmente en el Mediterráneo oriental y en menor medida en algunas otras localidades de Croacia, Italia y también en La Camarga.

Este año la primera observación de la que tenemos constancia se trata de la cita de un ejemplar adulto el 21 de octubre (Pau Lucio). Al día siguiente Darío Gijón localiza dos ejemplares adultos, uno de ellos con el plumaje bastante claro.
Apenas pocos días mas tarde, el día 24 llega al Hondo un juvenil que había sido anillado y marcado con GPS en Estonia, lamentablemente el ejemplar llegó muy debilitado y fue recogido días después ya enfermo, siendo trasladado al Centro de Recuperación de Fauna de la Santa Faz donde murió a los pocos días.

Un cuarto ejemplar, también un primer invierno, es observado en Carrizales por Jacobo Ramos el 24 de diciembre. Hacía varios años que no se observaban juveniles, concretamente el último que invernó en El Hondo lo hizo en el invierno de 2021 -2022. Durante estos años me hacía la pregunta de si las moteadas adultas que vemos cada invierno corresponden a los juveniles que hemos estado viendo en años precedentes. ¿Si no llegaban nuevos juveniles dejarían de llegar moteadas al Hondo con la regularidad que lo llevan haciendo desde hace años? El seguimiento de ejemplares equipados con GPS ha evidenciado que es alta la fidelidad de las moteadas a sus zonas de invernada en Europa, teniendo en El Hondo dos casos muy significativos, Tönn y la fulvescens. La respuesta a esta pregunta afortunadamente quedará sin respuesta de momento.

Y este año, haciéndose de rogar y mas tarde que otros inviernos, también llega el águila moteada morfo fulvescens. Durante la pasada primavera nidificó en Estonia y sacó adelante un pollo con plumaje típicamente fulvescens. Al parecer fue capturada para instalarle un emisor GPS y la página web donde se registra su seguimiento nos informó de que llegó al Hondo el 11 de enero.
Confiamos que en próximos inviernos podamos seguir disfrutando de la presencia de las magníficas moteadas en El Hondo y su entorno.
Bibliografía: Ollé A. y Trabalon F., Aves rapaces de Europa. 2019. Ed. Omega.
Sergio Arroyo Morcillo

