Visita de AHSA al Mar Menor

Las Encañizadas (S. Arroyo)
Las Encañizadas (S. Arroyo)

El sábado 23 realizamos la pospuesta vista de AHSA a las salinas de San Pedro y otras zonas del entorno del Mar Menor. Con una mañana de brisa fresca y nubes altas que impedían que el sol nos recalentara en exceso, iniciamos la ruta recorriendo la mota que separa el Mar Menor de las salinas de San Pedro y que bordea  algunos de los más interesantes charcones salineros de este último humedal.

Flamencos, tarros, avocetas y cigüeñuelas, también un par de combatientes machos, todavía con plumaje invernal, varios vuelvepiedras y correlimos tridáctilos picoteando en las orillas, grupos de elegantes gaviotas picofinas, que rondaban el medio centenar de aves, con su rosado plumaje  con vuelos y graznidos prenupciales y todavía cerca de dos centenares de zampullines cuellinegros que se resisten a abandonar este cuartel de invernada, pese a que casi todos lucían ya su plumaje reproductor y muchos de sus congéneres ya están atareados en cortejos y formación de parejas en El Hondo, componían parte de la diversa avifauna que observamos durante nuestro recorrido hasta la zona de las Encañizadas.

En cabo de Palos (J. Ramina)

Era casi mediodía cuando llegamos a esta  último reducto de saladar inundable, sin duda el enclave del Mar Menor que acoge una mayor diversidad, y aunque la mayor parte de las aves se encontraban un poco alejadas para nuestro gusto, el número y variedad de especies de aves acuáticas presentes en aguas y barrillos de esta zona que comunica el Mar Menor con el Mediterráneo,  no defraudó:  Varios nutridos grupos de correlimos comunes y menudos, chorlitejos patinegros y grandes, archibebes claros y comunes, chorlitos grises, un grupo de cerca de veinte charranes patinegros bañándose y asoleándose posteriormente, algunas agujas colinegras, unas cuantas espátulas y todavía casi una docena de ánades rabudos nos tuvieron atareados durante un buen rato.

Como punto final, un ostrero nos avisa con su reclamo de que pasa volando y de que es hora de volver a comer los bocatas a la playa de Lo Pagán. Una vez que damos cuenta del avituallamiento y tras una animada charla sobre variados temas nos dirigimos en coche a las salinas de Marchamalo,  restauradas por ANSE tras décadas de abandono. Una rápida mirada a los charcones salineros que han conservado las originales motas de piedra, nos desvela la presencia de algunas limícolas como avocetas, cigüeñuelas, varios archibebes comunes, un solitario archibebe claro y una pareja de agujas colinegras, estando una de ellas anillada, tratándose de un ejemplar marcado en Inglaterra en 2003 y que ha sido observado en repetidas ocasiones en el sur de Alicante.

Punto final de la jornada: Cabo de Palos, a esta hora de la tarde el viento de NE soplaba lo suficientemente potente para que tengamos que ponernos a sotavento. Aunque las aves no pasaban especialmente cerca y la visibilidad estaba limitada por una luz brumosa, con los telescopios pudimos observar diferentes e interesantes aves marinas como varios grupos de alcas que se dirigían con su vuelo directo hacia el sur, unos pocos alcatraces adultos, un pequeño bando de pardela balear de poco mas de una veintena de aves, una mas cercana pardela cenicienta que pescaba frente al Cabo bajo la atenta mirada de un grupo de gaviotas patiamarillas que llegan a intentar arrebatarle un pescado que acababa de atrapar y que finalmente no es para una ni para las otras, volviendo al mar donde fue capturado. También pasa una pareja de precoces charranes comunes hacia el norte. El frescor del viento, unido al de la tarde, nos anima a despedirnos hasta una próxima jornada de pajareo.

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